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viernes, 30 de mayo de 2014

Asesinos sin honor

Asesinos sin honor

Unas 20.000 mujeres mueren cada año a manos de sus familiares en todo el mundo, víctimas de los denominados “crímenes de honor”. Son tiroteadas, apuñaladas, degolladas, lapidadas, envenenadas, decapitadas, electrocutadas, quemadas o enterradas vivas como castigo a su comportamiento, entendido como impío, inmoral, indecente o pervertido. Sólo su sangre, dicen sus asesinos, puede limpiar la reputación del clan. El delito de estas mujeres es su valentía: la de contravenir la tradición y la costumbre, bien sea defendiendo su derecho a vestir de una manera, a estudiar una carrera, a dedicarse a un empleo mal visto entre los suyos, o eligiendo una vida sentimental y sexual libre, renegando de los matrimonios forzados, de las alianzas que se tornan en palizas e insultos, de las expectativas de su comunidad.
Cariño y oxígeno es lo que buscaba Tamar Zeidan, una joven de 32 años asesinada en diciembre en una tierra, Palestina, donde las muertes por honor se han duplicado en un año, pasando de las 13 de 2012 a las 27 del pasado 2013. Van cinco en lo que llevamos de año. Su caso aún se narra en voz baja en su pueblo de Deir Al Ghusun, poco más de 8.000 habitantes, cerca de Tulkarem (Cisjordania). Su padre, Munther, la estranguló mientras dormía la siesta. Lo hizo después de que se colgara en las cinco mezquitas del pueblo un comunicado, firmado por 51 allegados, en el que se exigía “el restablecimiento de la moral” en la familia tras los “actos vergonzosos e indignantes” que Tamar había protagonizado.
La joven, casada a la fuerza a los 15 años, llevaba cuatro años divorciada y había regresado a su hogar paterno tras tener que renunciar a la custodia de sus tres hijos. Desde el pasado verano, se había encontrado en algunas ocasiones con Iyad Nalweh, un hombre que la pretendía como segunda esposa. Iyad fue visto una noche a las puertas de la casa de Tamar. Unos vecinos se acercaron a atacarle o “proteger el honor” de la joven, según sus alegaciones ante la Policía. La disputa acabó con detenciones varias, Tamar exiliada en casa de su hermana en Ramala y un rumor, potente, que decía que la pareja llevaba tres días encerrada en la vivienda, sola, sin más testigos de sus actos. “Eso no es posible. Yo estaba ingresada en el hospital y ella estaba conmigo. Sé que era mentira”, relata su madre, Laila, con la voz ronca y cansada.

Una mujer embarazada muere apedreada por su familia en Pakistán

Una mujer embarazada muere apedreada por su familia en Pakistán

La policía paquistaní fue testigo de la lapidación y no intervino para impedirla


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Parientes de una mujer embarazada la golpearon con ladrillos hasta que murió, cerca del edificio de una corte en el este de Pakistán, tras casarse con un hombre en contra de la voluntad de su familia, informaron las autoridades.
Farzana Parveen, de 25 años, fue atacada este martes cerca de la alta corte en Lahore por unas 20 personas, incluidos sus hermanos, su padre y un primo, informó la policía.
Un miembro de la familia hizo un nudo de tela alrededor de su cuello mientras sus hermanos golpeaban con ladrillos su cráneo, dijo Mushtaq Ahmed, un oficial de policía que citó el reporte preliminar del asesinato. Parveen tenía tres meses de embarazada.
¿Qué hizo Parveen, proveniente de un pueblo de Punjab, para provocar este ataque?
Los policías dicen que ella se negó a casarse con un primo elegido por su familia para ella y en lugar de eso eligió a un viudo llamado Mohammad Iqbal.
El primo con quien su familia quería casarla estaba entre los atacantes, indicó la policía.
Un ataque bárbaro
La familia desafió el matrimonio de Parveen con Iqbal ante la corte, acusándolo a él de secuestro. El ataque ocurrió cuando ella iba de la oficina de su abogado a la corte, donde declararía que se había casado con Iqbal por voluntad propia.
Los llamados crímenes de honor a menudo surgen de las tradiciones tribales en Pakistán, pero no son parte del islam. Son comunes en áreas rurales, pero el ataque de este martes en un área pública de una gran ciudad es inusual.
The Nation, uno de los principales diarios de Pakistán, expresó enojo por la muerte de Parveen.
"La marca familiar de la ‘justicia’ bárbara triunfa otra vez sobre las leyes escritas de la tierra”, indicó el periódico en una editorial este miércoles.“Otro caso concluye afuera de las cortes. Otra mujer, en busca de justicia, asesinada con piedras, en nombre del honor”.